Documentación - Palos
Al contrario de lo que la flamencología tradicional ha sostenido durante décadas, las últimas investigaciones dan una gran importancia a este estilo dentro de la génesis del arte flamenco. Respalda esta teoría su antigüedad, está documentado en su vertiente folclórica desde comienzos del siglo XVIII, y la fuerte influencia que ha ejercido su estructura musical: según los hermanos Hurtado “servirán de base melódica, rítmica y armónica a casi todo el repertorio flamenco”.
Desde sus inicios, los fandangos han sido un baile y canto regional muy popular, de hecho fueron la expresión folclórica más extendida de toda la geografía española en el siglo XVIII. Esta popularidad llega a la actualidad, pues estamos ante el palo flamenco con más variantes.
Y si antes hablábamos de la influencia del fandango en la música flamenca, desde finales del XIX es la música flamenca la que inunda con sus características el fandango folclórico, dando lugar a lo que hoy conocemos como fandango flamenco en sus múltiples variantes (malagueñas, granaínas, bandolás, tarantas y fandangos propiamente dichos).
Los fandangos que han llegado a nuestros días con ese nombre están indisolublemente ligados a la provincia de Huelva, un territorio que cuenta con decenas de variantes locales: son muchos los pueblos onubenses que tienen su propio estilo de fandango. A esta familia hay que sumar los llamados fandangos naturales o personales: creaciones individuales de artistas flamencos sobre la base de los fandangos regionales. Durante la época de la Ópera Flamenca (1920-1950) el fandango estuvo muy de moda y era común que muchas de las estrellas tuvieran su propio fandango.
Todos ellos, regionales y personales, tienen una copla con forma de cuarteta (o quintilla) octosilábica con rima asonante en los versos pares, aunque la rima es muy flexible. En cualquier caso, a la hora de decir el cante, la copla siempre tiene seis tercios, con lo que hay uno o dos versos que el cantaor repite.
En cuanto a su música, los fandangos poseen un ritmo ternario (3/4) que torna libre en el caso de las creaciones personales. Se tocan “por arriba” y se ejecutan en tono mayor aunque contienen un ritornello modal.
Respecto al baile, cabe decir que si bien en su origen folclórico fue un estilo absolutamente bailable, en su forma flamenca los fandangos no han sido coreografiados hasta hace muy pocos años.