Tangos
Documentación -
Palos
La palabra, cuya etimología es equívoca, ha sido utilizada para designar distintas manifestaciones musicales a un lado y a otro del Atlántico, aunque los tangos flamencos no guarden relación con los argentinos aunque quizá guarde un eco americano y de hecho surgió en Cádiz, el gran puerto de Indias hasta el desastre del 98, a través de Enrique el Mellizo. Según José Blas Vega la palabra tango aparece por primera vez en un curioso manuscrito cual es "Apuntes para la descripción de la ciudad de Cádiz, escritos por D. F. Sisto. Año 1814. Cap. XIV. "Bailes de Cádiz". En el citado documento se pone de manifiesto que el tango tiene presencia en las fiestas populares gaditanas. Charles Davillier, en su viaje por España, en 1862, menciona a una joven gitana que bailó el tango americano "con extraordinaria gracia". Y comenta Davillier : "El tango es un baile de negro que tiene un ritmo muy marcado y fuertemente acentuado. Puede decirse otro tanto de la mayor parte de los sones que tienen su origen igual y principalmente en la canción que comienza por estas palabras: ¡Ay, que gusto y que placer!, canción que desde hace unos años es tan popular como el tango...".
Otra de las variadas teorías sobre el origen de los tangos flamencos sostiene que tienen su origen en el tango hispano-americano, posición ésta que Ricardo Molina y Antonio Mairena rechazan de plano. Se trata de un estilo de rítmica muy viva y acentuada, aunque también puede resultar solemne. Se dice que junto a la bulería compone la esencia de la fiesta flamenca. Su ritmo alegre y su compás medido permiten que sea interpretado al baile dando lugar a movimientos de gran brillantez y expresividad.
Hay diversas modalidades según procedan de Cádiz, Sevilla, Jerez o Málaga, Granada o Extremadura, pero casi siempre se manifiesta como un cante para bailar en un compás de cuatro tiempos y con formas muy lucidas. Como cante, quizá se presta menos al lucimiento que los tientos, que es una recreación del tango en ritmo más lento. Sus primeros intérpretes conocidos fueron Ignacio Espeleta y Aurelio Sellés en Cádiz, El Titi en Sevilla, Frijones y el Mojama en Jerez, y La Pirula, la Repompa y el Piyayo en Málaga. Pastora Pavón, La Niña de los Peines, fue su mayor divulgadora, hasta el punto de deber su nombre artístico a una letra de tango que hizo popularísima en sus comienzos: «Peínate tú con mis peines / que mis peines son de azúcar / quien con mis peines se peina / hasta los dedos se chupa». La copla es de cuatro, a veces tres, versos octosílabos. La mayoría de los tangos flamencos, y también de los tientos, siguen la cadencia andaluza, aunque hay variantes, sobre todo en Triana o en Granada que pasan por la escala mayor y menor. Por ejemplo, los del Titi de Triana se hacen en tonos menores, los de Cádiz se acompañan en tonos modales, y los de Málaga o del Piyayo en tonos mayores.
Respecto a su toque, cabe reseñar sus similitudes con la rumba que el guitarrista diferencia marcando los tiempos con rasgueados secos continuos, según los casos. Tras los pasos de Vallejo, Torre o El de La Matrona, el flamenco ha seguido dando intérpretes fundamentales de este cante, como son los casos de Porrinas de Badajoz, Camarón de la Isla o Pepe de Lucía.