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Antonio Aparecida, orgullo gitano

Documentación - Discografías

El cantaor Antonio Macías Flores El Aparecida dedica su nuevo disco a San Roque, la ciudad donde nació cuarenta y tantos años atrás y a la que, en buena medida, dedica el contenido de esta obra, entre fuentes de María España y caminitos del canelo, que da título a una impresionante soleá por bulería. Lamentablemente la calidad de este trabajo – el segundo disco editado por la Fundación Municipal de Cultura Luis Ortega Bru en su colección Cantaores Sanroqueños-Aula Perico Montoya-- no ha tenido la divulgación que hubiera merecido.

Como asegura Daniel Giraudo “El Agüelo”, el músico argentino que no sólo asume la guitarra, la percusión en los conciertos de El Aparecida, sino la producción artística de esta obra, se trata de una “biografía sonora” del cantaor de San Roque, que cuando apenas contaba 15 años de edad empezó a pelear por el arte, cantando de atrás en tablaos madrileños como El Corral de la Pacheca, Café de chinitas, Los Cabales, Las Cuevas de Nemesio o Las Brujas. Eran tiempos en los que su carrera se cruzaba sobre las tablas con nombres como los de Camarón de la Isla, Turronero, Juanito Villar o Pansequito.

El álbum reúne diez piezas –tangos, tanguillos, rumbas, bulerías e incluso una nana de las recopiladas por Manuel de Falla-- grabadas a lo largo del último periodo de su trayectoria artística, desde 1996 a la actualidad. Ello provoca una diversidad de registros que, lejos de provocar disonancias, reflejan la evolución de su propia voz y de sus atmósferas musicales, imponiéndose siempre la elegante sobriedad de los acompañamientos más sencillos pero no por ello más simples, frente a los arreglos más elaborados. Entre otros músicos, los créditos del disco incluyen los nombres de José Andrade, Daniel Casares, Chico Fargas, Josefa Macías, Dolores Flores, Ana Montoya o Francisco Flores. Y en la composición de los temas, figuran los nombres de Morenito de Illora, Salvador Andrade y el propio Daniel Giraudo.

Casado con la bailaora Carmen Moncada, su garganta ha recorrido numerosos países y no es el primer disco de El Aparecida –que heredó dicho nombre del que recibía su madre, que supo sacar adelante a una familia numerosa y que hubo de afrontar la temprana muerte de un hijo–, ya que con anterioridad ha colaborado en obras como “Riquezas”, firmada por el tocaor Juan Martín, habitualmente afincado en Londres. Pero, desde luego, en la muestra más rotunda de su estética cantaora y, sobre todo, de su condición de orgullo gitano, a la que hace alusión en varias letras. Y de lo que viene haciendo bandera a lo largo de su vida.